Lo cierto es que el hostel donde estamos dista mucho de ser uno de los mejores alojamientos de Miami pese a que su nota era bastante alta. La habitación compartida con otras 10 personas no se caracteriza por su tranquilidad nocturna. Varias personas llegaron durante la noche haciendo bastante ruido.
El desayuno tampoco ha sido muy bueno. Según Dani este es un hostel homeless y algo de razón tiene, porque a primera hora de la mañana la recepción estaba llena de gente peculiar que no estaban alojados aquí que venían a por su desayuno. Desayuno compuesto por un bol de avena con agua, café solo y pancakes a palo seco. La avena con agua son las gachas verdad? En la recepción una argentina de unos 50 años le contaba a la recepcionista que estaba llorando en la calle desconsolada cuando "un ángel" la llevó al mejor lugar donde se sentiría en casa. Se refería al hostel Jazz, donde estábamos alojados.
Nuestra primera misión del día antes de explorar Miami Beach era ir a devolver nuestro coche de alquiler. Nos han querido cobrar el importe total de los días pese a tener un voucher de alquiler gratuito que me había tocado en un concurso. La verdad es que los americanos son tan agradables que aunque te digan que no te van a resolver nada, uno no puede ponerse en modo infierno con ellos. Finalmente nos lo han resuelto desde España bastante rápido.
Después de re-desayunar, ya que la avena con agua no nos había saciado, decidimos pasear por Miami Beach. Y... A ver, que sí, que está bien y tiene su encanto, pero sinceramente, cualquier playa urbana española tiene mejor paseo marítimo, mejor playa y un mar más apetecible para darse un baño. También es cierto que el tiempo no nos acompañó y el viento empañaba la experiencia, pero creo que aún sin viento no hubiera apreciado la inmerecida fama de Miami Beach. Esperemos que el dios del viaje nos dé algo más de sol en nuestros próximos destinos de viaje
El paseo marítimo es interminable... Tengo la sensación de que si hubiera seguido andando hubiera llegado a Cabo Cañaveral. A la izquierda está llena de resorts y hoteles privados. El paseo es más bien pequeño y está lleno de abuelos jubilados paseando y gente corriendo. A la derecha se encuentra la playa bordeada por una zona de dunas (pero tampoco esperemos las de Maspalomas). En general por las calles de Miami hay gente muy "curiosa", que en España tacharíamos de locos. Gente que habla sola, otros con estrafalarias pintas, algunos que gritan y sonríen al resto de los transeúntes sin tan siquiera conocerlos,... Una fauna muy variopinta.
Nosotros fuimos andando hasta la calle 45 cuando decidimos dar la vuelta. Acabamos entrando en el barrio judío. O eso creemos porque la mayor parte de las tiendas estaban rotuladas en hebreo. La cosa es que se veía que era un barrio con bastante dinero por las casas que había. Bajamos andando de nuevo hacia el centro, la intención era cruzar por un parque bastante grande que se veía en el mapa. Cuál fue nuestra sorpresa cuando al llegar vimos que lo que pensábamos que era un parque en el centro de la ciudad, era un campo de golf privado al que no podíamos acceder.
Al menos durante nuestro paseo vimos más fauna que en los Everglades, incluyendo una familia de tres enormes iguanas que cruzaron delante nuestro. Al final del barrio judío se encontraba el monumento del holocausto, una enorme mano de bronce de 13 metros de altura. Nuestra intención era ir andando hasta los jardines Vizcaia y visitarlos, pero se encontraban a 4 horas andando y no sabíamos hasta qué punto serían interesantes para nosotros que estamos acostumbrados a tener Palacios y palacetes en España en cada provincia. Así que decidimos cambiar de planes y quedarnos en Miami Beach el resto del día.
Lo primero era buscar un sitio donde comer. Vimos una cadena llamada Chicken Kitchen que se auto proclamaban como "tu comida rápida sana". La verdad es que el pollo con Teriyaki estaba bueno pero no sé hasta qué punto era sano. De ahí decidimos bajar por Lincoln Road de nuevo hacia el barrio Art Decó. Lincoln Road es un centro comercial al aire libre con bastante ambiente pero con poco interés en general.
Seguimos paseando por las calles de Miami Beach disfrutando de su arquitectura Art Decó anclada en los años 50. Los nuevos edificios se adecuan a esta arquitectura para no romper el encanto del centro de la ciudad. Es cuando cae la noche cuando realmente Miami Beach muestra su cara más reconocida. Los barcos de cruceros abandonan el puerto. Los edificios se iluminan de azules, fucsias, verdes, rojos y naranjas y las terrazas de los bares tienen música en directo. La playa se cierra y la vida nocturna invade Ocean Drive.
Justo hoy era Halloween y la gente se animaba a salir disfrazada a la calle... No tiene por qué ser de algo terrorífico, de hecho el disfraz más común era el de golfilla sexy en sus distintas variantes... Desde las clásicas enfermera, vampiresa, policía o caperucita a otras más modernas como Power Ranger cachondona o Ninja sexy. Todo para enseñar cacho, que ya sabemos que los americanos de esto, pese a que se escandalizan por ver un pezón en la tele, entienden bastante.









Jajajajajajja Alfon veo que os ha encantado!!! Jajajajajajajajajaj kises desde Boston. Espero que el resto del viaje mejore 😊
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